Establecer medidas de seguridad para un museo, puede resultar muy interesante. En la actualidad, se han fabricado soluciones efectivas para que actúen como elementos disuasorio, ya que aquellos ladrones de obras de arte, suelen ser muy inteligentes para lograr su objetivo, su pasión por obtener un tesoro no descansa hasta no conseguirla.

Ideal sería que con cerrajería común, se pudiera evitar que los ladrones se llevaran las obras de artes, pero esto va más allá del trabajo eficiente de los cerrajeros. En un museo, debe haber toda una logística para que una obra de arte permanezca en su mejor estado, para que su exhibición tenga éxito.

Una vez más la combinación de la cerrajería tradicional, metálica y de fuerza, con los dispositivos electrónicos hacen un trabajo adecuado para evitar la extracción o el daño a cualquier pieza de arte, las cuales generalmente siempre están valoradas por muchos miles al igual el peso cultural que tienen.

Sensores de movimiento

Los museos donde las piezas de arte tienen mucho valor deben estar resguardados por innovadores dispositivos de seguridad. Su instalación no perjudica la estética del lugar ni de la obra de arte, en cambio aporta tranquilidad a quienes están a cargo de su conservación.

En el mercado existen sensores capaces de detectar el más mínimo movimiento de la pieza, disparando una alarma. Esa precisión ha sido vital para conservar las obras. El ladrón de arte, es muy sigiloso, habilidoso, inteligente y osado. No es un delincuente común, ese de ocasión que se vale de la vulnerabilidad para tacar.

Este tipo de ladrón, ya ha estudiado, la posibilidad una y otra vez, el entorno, la seguridad que posee, ha ensayado el tiempo de acción y los diferentes escenarios, incluso es posible que ya tengo un comprador o un lugar específico para guardar su botín.

Herrajes inmovilizadores

Mucho antes de usar equipos electrónicos para disuadir el robo de las obras de arte, se usó la cerrajería para mantener en su lugar de exhibición, pero ni siquiera de esa manera se mantenía a raya a los ladrones. Al menor descuido de lo vigilantes o cuidadores de las obras, se podían extraer con facilidad.

Ahora estos herrajes pueden combinarse para que al menor movimiento este pueda emitir señales. A lo largo de la historia se han conocido casos de importunísimas obras que han desaparecido de sus museos, sin que nadie haya percibido el ataque. Esto ha creado un presente para mejorar la seguridad dentro de estos establecimientos.

Vidrios blindados

Otro de los recursos ineludibles en la seguridad de los museos más importantes, son los vidrios blindados que impiden la rotura por herramientas sencillas o por efecto de la detonación de armas de fuego.

Estos cristales sirven de sensor o detectores de golpes para que se alerte de la posible extracción de un valor del museo. Aunque los herrajes, los sensores y los vidrios blindados son solo tres opciones como sistema antirrobo, el mercado está lleno soluciones interesantes en pro de la conservación del bien cultural de la ciudad.